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La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada

Aniversario luctuoso de la diaconisa

Elisa Flores González

(1902-1985)

 El 11 de octubre de 1985, la diaconisa Elisa Flores, mujer de espíritu inquebrantable, apreciada por sus virtudes y nobles sentimientos, fue llamada al sueño de los justos.

Tuvo la gracia de ser la primer creyente al Evangelio en la era de la Restauración y el corazón de su marido estuvo en ella confiado.

El Apóstol Aarón Joaquín dijo de la hermana Elisa: “Más que una esposa, Dios me dio un ángel por compañera”.

En la administración apostólica del hermano Samuel Joaquín, durante 21 años, fue de grande apoyo para él. Su respeto y la sumisión a los dos apóstoles de la Restauración nos permiten asegurar que la hermana Elisa fue una auténtica creyente a la Elección.

Su testimonio de fe y valor es conocido en las más de 40 naciones a donde ha llegado el Evangelio de Salvación y la llaman ¡! Bienaventurada

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La casa y las riquezas son herencia de los padres; Más de Jehová la mujer prudente

 

Fiel en la abundancia y en la pobreza

 

La hermana Elisa Flores González nació el 22 de diciembre de 1902 en Guadalajara, Jalisco. En 1924 se unió en matrimonio con Eusebio Joaquín González (que después sería llamado por Dios, Aarón), un militar apreciado y respetado por sus compañeros y superiores.

En 1925, Eusebio fue enviado a San Pedro de las Colonias, Coahuila, a donde viajó acompañado de su esposa. A finales de ese año, la hermana Elisa comenzó a escuchar las pláticas religiosas que le impartía la señora Rosa Murillo, a quien conoció cuando realizaba sus compras en el mercado.

El interés de la hermana Elisa fue en aumento, y despertó grata impresión en su esposo, quien pensó que en el mundano ambiente militar esas pláticas podían influir positivamente en su esposa, razón por la cual le permitió visitar el templo de los miembros de dicha congregación, algunos de los cuales comenzaron a visitar a Eusebio Joaquín en la propia guarnición donde vivía.

En menos de dos años, la situación cambió totalmente para el matrimonio; para tener mayor libertad de servir a Dios se despojaron de todos sus bienes materiales, Eusebio se dio de baja en el Ejército y fue llamado por Dios al Apostolado. En este llamamiento Dios le cambió el nombre por Aarón Joaquín.

Sólo una mujer con el espíritu de la hermana Elisa Flores pudo soportar el cambio tan radical en su vida; en medio de aquella pobreza y sufrimientos que comenzaban a experimentar, mostró firmeza para seguir a Dios y un apoyo incondicional a su esposo, a quien reconoció como un hombre de Dios y a quien dijo:

“…siempre tendrás mi apoyo, no sé lo que te depare el destino, ni lo que Dios te tiene reservado, pero quiero ansiosamente que ese Dios tuyo que te motiva, sea el mío y que ese Dios tuyo me de la fuerza suficiente para vivir cerca muy cerca de tu fe”.

 

 Tu mujer será como vid que lleva frutos a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa

 

El Ángel de dos Apóstoles

 

La hermana Elisa acompañó al Apóstol de Jesucristo, Aarón Joaquín a lo largo de 38 años, hasta el nueve de junio cuando Dios lo recogió.

Siempre dio muestras de valor y virtud en el cuidado y atención de su esposo, así como en la educación de los hijos: Pablo, María, Santiago, Rebeca, Ana, Eva y el hermano Samuel, a quien la Elección le tenía reservado un futuro glorioso al frente de la Iglesia del Señor.

Como mujer virtuosa, no sólo cuidó de sus hijos, sino también del bienestar de los miembros de la Iglesia, procurando que nada les faltara a ninguno de ellos. Lo hizo así en la administración del hermano Aarón, y también en la del hermano Samuel Joaquín, a quien Dios llamó al Apostolado el nueve de junio de 1964, el mismo día en que el hermano Aarón entró al descanso de los justos.

El 10 de junio, los miembros de la Iglesia y del Cuerpo Ministerial reconocieron en el hermano Samuel al enviado de Dios y su voz se alzó para decir: “Como estuvimos con Aarón estaremos contigo”. Una de esas voces fue la de la hermana Elisa, quien mostró su reconocimiento a la Elección del hermano Samuel Joaquín, de la misma manera en que lo hizo con su esposo.